Barcelona, 23 de abril 2010

Sólo una rosa sobre un campo verde
Aroma de silencio que trasciende
Más allà de la vida y de las cosas
Feliç Sant Jordi 2010….
Sant Adrià de Besós, 20 Marzo 2010
COMUNICADO DE LA JUNTA DIRECTIVA
No es la intención de la Junta Directiva, el restar importancia e ignorar los hechos de las personas que fundaron La Casa de Baza. Nuestra Entidad, en la Sede, canaliza las informaciones que recibe procedentes de sus Socios. Estas informaciones si no revisten "nada malo" contra las personas en nuestra opinión, se insertan en el apartado de nuestra página web: La voz del socio. Dicho esto, os hacemos llegar el escrito que hemos recibido de Socios Fundadores de nuestra Entidad. No obstante, analizado el escrito nos vamos a atrever a expresar nuestra opinión.
Como Presidente y en nombre de las personas que componemos la Junta Directiva, pedimos disculpas, si es que hemos hecho algo que haya podido molestar a alguien, no ha sido ni es nuestra intención. Nosotros nos vanagloriamos (así lo exponemos en todas nuestras comunicaciones) de complacer y satisfacer al máximo a todos nuestros Socios y Simpatizantes.
Decir también y ahora hablo en primera persona, que como Presidente en los mas de siete años que llevo obtentando el cargo, por decisión mayoritaria de los Socios, he procurado y procuro llevar la Dirección de esta Casa lo mejor y honestamente posible que puedo. Le dedico muchísimas horas a este cargo y a la Casa de Baza, sin pasar por mi imaginación el pedir algo a cambio o que se me reconozca esta labor que hago tan gustosamente. Esto, no me impide admitir y aceptar que otras personas que han hecho mucho por la Casa de Baza, soliciten ese reconocimiento.
Por último, decir y recordaros que cada año la Junta Directiva que presido, pone a disposición en la Asamblea anual de Socios sus cargos. Nosotros somos vuestros gestores hasta que queráis. No buscamos ni somos protagonistas, evidentemente se nos tiene que ver y oir, para eso estamos en la Junta.
Un saludo afectuoso para todos.
Junta Directiva
Mateo Pizarro (Presidente)



Reluciérnagas
Las cuatro virtudes cardinales son cinco, a saber: Prudencia, Justicia, Fortaleza, Templanza, y el Sexo en casa.
–Mi primo, con la expresión “Sexo en casa”, se refiere al sexo realizado conforme a la moral y buenas costumbres. Lo que no es óbice, a realizarlo en una playa solitaria, en la intimidad de un bosque frondoso, en un granero, en la trasera de un coche en caso de urgencia extrema; incluso, en la rebotica –eso me vi obligado a explicar en la tertulia filosófico-vinícola, en beneficio de mi primo y de la propia sexualidad, tan necesaria como el aire que respiramos.
Saludos, Luis Chacón
Con motivo del 11-M.
ESTABA TAN CONTENTO...
Estaba tan contento... Hoy era mi primer día de trabajo. Aún recuerdo la tarde de la entrevista en la empresa madrileña, la cola daba vuelta a la manzana.
– ¡Vaya porvenir! –pensé.
Pero contesté a todas las preguntas y cuando aquel señor tan serio prosiguió la conversación en inglés, sonreí y me acordé de mis tres veranos en Londres perfeccionando el idioma de William Shakespeare. Luego, de improviso ¡vaya tío! prosigue en francés y, entonces sí, le tuve que pedir perdón porque mi francés era más bueno que el suyo.
–Es que mi madre es francesa –me vi obligado a decirle y noté que enrojecía.
Unos días más tarde me dijeron que había sido admitido a trabajar en la empresa y que me tenía que incorporar el 11 de marzo, a las nueve de la mañana. Cuando les di la noticia a mis padres no se lo podían creer.
–Ya eres un hombre de provecho –me dijo mi padre emocionado.
Hoy he madrugado, me he levantado a las seis de la mañana porque tenía que tomar el tren de cercanías en Alcalá de Henares, yo vivo allí. Y ha sido a las 7’30, entraba el tren en la estación de Atocha y he sentido esa terrible explosión, el techo de mi vagón seguro que se ha desprendido, lo noto por el frío y por el aire que penetra, pero no lo veo porque los ojos no los puedo abrir, no sé que me pasa y no me los puedo tocar porque las manos no me responden. Y noto el calorcillo de la sangre por todo el cuerpo. Hay un gran silencio, aunque se oyen lamentos lejanos, pero en mi vagón el silencio es total. ¿Dónde estará la gente? Si venía lleno el departamento, eran trabajadores como yo, aunque con más experiencia, claro; algunos seguro que dormitaban, habían madrugado también.
Pero ¿Qué habrá pasado? Ahora no podré llegar a tiempo a mi trabajo. ¿Qué pensarán los de mi empresa?
– ¡Vaya fichaje que hemos hecho! –dirán.
Y mis padres ¡No te digo nada!
– ¡Este niño, este niño! –refunfuñará mi madre enfadada y con razón.
Pero ¿Qué habrá pasado? Es…ta…ba… tan… cont…
Luis Chacón Ortega